Photo by grafvision/iStock / Getty Images
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Todos tenemos nuestra cura para la cruda. Lo que funciona para unos, desanima a otros. Aquí en México la “pancita” es un remedio altamente citado. Un Yakult o agua de coco también suelen ser efectivos – me han contado. También está la teoría de combatir fuego con fuego y se refinan una cerveza o michelada en la mañana.

En Japón, también tienen su cura, es milenaria y ultra respetada. Aquí conocerás al monje responsable por su existencia.

La cura es el té matcha.

El matcha es originario de China pero fue en Japón donde alcanzó fama mundial. El monje budista, Myoan Eisai fue el primer nipón que trajo las semillas y hojas necesarias para el matcha de tierras chinas a mediados del siglo XII después de un viaje espiritual.

Desilusionado con el estado del Budismo en Japón, Eisai buscó nueva inspiración en China y descubrió el método de meditación chan. Tiempo después se popularizó en el imperio japonés como zen.

Photo by zeremski/iStock / Getty Images
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La primera vez que los poderes salieron cuando el shogun (general del ejército nombrado personalmente por el emperador)  estaba enfermo y Eisai lo trató con matcha. Sintiendose rejuvenecido, el shogun le empezó a dar matcha a sus tropas, especialmente justo antes de una batalla. Los guerreros del pueblo del sol naciente eran famosos por beber copiosamente antes de un enfrentamiento y el matcha los ponía más atentos en el campo de batalla. Puedo imaginar que es más fácil mantenerte con vida en la guerra cuando no te estas sintiendo más crudo que el sushi.

Así fue como el matcha se convirtió en la bebida de los shogun y los samurái en Japón.

Eisai también entendió que el matcha lo ayudaba a concentrarse cuando meditaba. De hecho, la leyenda del origen del té según los budistas es la siguiente. Siddartha Gautama, el Buda, había encontrado un árbol perfecto para meditar en su búsqueda por Nirvana. Horas pasaron y se dio cuenta que en vez de entrar en trance, se había dormido. En un ataque de ira y desesperación, poco común en el Buda, se arrancó las pestañas jurando que nunca más se quedaría dormido. Cuenta la leyenda, que las pestañas que quedaron en el campo se convirtieron en las primeras plantas de té.

Eisai popularizó el té matcha entre sus discípulos y contemporáneos, convirtiéndose así en un ritual fundamental para los iluminados japoneses. En China, el matcha perdió sus simpatizantes y fue paulatinamente reemplazado por tés como el pu-erh pero en Japón sigue siendo una de las bebidas más veneradas.

Ven a Cassava Roots y bebe como los legendarios samurái y sabios budistas, probando nuestro matcha. Y si ayer se te pasaron las copas, prueba el matcha como tu cura infalible para atacar el día.  

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